sábado, 17 de marzo de 2012

Tercera tarea

Os voy a contar un cuento

“Otro comprueba que todos los lápices están correctos, con punta afilada y los va guardando en las cajas. Los que no tienen punta los deja apartados.”

Es una tarea que exige concentración, nivel de detalle y poder de decisión.

Seleccionar que lápiz es válido para volver a la caja, para que a la mañana siguiente, o el próximo turno no pierda un tiempo innecesario mirando cuales se pueden utilizar y cuales no.

Siempre acabará algo más tarde que la etapa anterior, pero su inicio depende del modo de actuar de la niña (o el niño) de la primera tarea (pero esto sería darle más vueltas a lo mismo).

De su tarea saldrá el volumen de trabajo para el siguiente, y también dependiendo de cómo se organice, conseguirá que el proceso se agilice o vaya muuuy lento.

Tiene también alguna opción para su trabajo:

1)   Discernir entre buenos y malos, y una vez terminada la criba, pasarlo al siguiente nivel.
2)   Hacer el proceso de elección y pasarlo según vaya tocando. A la caja o a sacar punta.

Vamos, diferencia entre serie o paralelo. Si elige la primera opción, cuando termine tendrá que esperar, la primera parte de su trabajo estará hecho, y vamos a suponer en todos los casos que los niños no son crueles y hacen bien su trabajo para evitar problemas posteriores (que a lo mejor es suponer mucho). Optando por la opción dos, él a lo mejor tarda un poco más, por el hecho de mover los lápices de forma individualizada, pero mientras él elige el siguiente lápiz, su compañero puede empezar con su tarea, pudiendo acabar antes y devolvérselos.

Otra cosa es que pensemos que el niño que termina de seleccionar los lápices, se quede a ayudar en alguna de las tareas (ayudar, no que el resto se aprovechen de su buena voluntad para no hacerlas ellos, así no aprenderían, aunque algunos consideren en esa actitud una virtud y un mérito).

No debe olvidar poner el umbral de decisión en algún lado, situar el listón, de él depende que se aprovecha más o menos el lápiz, y ha de ser consciente de ello. Su tare no va a acabar hasta que se saque punta al último lápiz y lo pueda guardar. De aquí puede pensar como quiere recibir los lápices, todos de golpe mientras ve como el resto se van, o avanzando poco a poco.

Eso sí, los lápices, en todo caso, deberán estar perfectos.

Sería rizar el rizo, pero lo ideal reside en que cada caja tenga los mismos colores, pero eso es un reto que no se pide en las normas, demasiada tarea para un solo niño, y aún no están en la edad de que se les exija tanto a cambio de nada. Aunque siempre esté presente la satisfacción ante un trabajo bien hecho.


Nuestro niño lo haría lo mejor que pueda o que le dejen, seguro que cometería fallos, pero los guardaría en el rincón de las enseñanzas para no volver a hacerlo, y pondría atención en como lo hacen los otros, no para criticarlos, sino para aprender de ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario